domingo, 24 de agosto de 2008

Un día de Verano...

Era ya desde la entrada un día complicado, sin embargo se había mantenido así desde hace mucho tiempo. Era hora de cambiar las cosas y de dejar sus jueguitos a un lado. Aquel era un día decisivo, ventoso como de los mejores de verano. Los árboles ondean sus hojas lado a lado y provocan una sensación de comodidad y frescura.
Aquella mañana debía acabar con su martirio y conocer su respuesta. La admiraba desde lejos, pero era su cerebro el que le perjudicaba. Las dudas que se pasean por su cabeza le dejan perturbado. Aun así sentía que sus ojos gozaban de un deleite divino. Deseó avanzar pero sus pies no le respondían. Sus nervios eran tales que consideró la opción de dejar todo cual está y retirarse por ese día. Pese a ello, tenía en cuenta que si se marchaba no la volvería a ver; y si así fuese no tendría el valor de acercarse de nuevo.
Fue ella quien inició la primera movida al encontrar con su mirada a Rei. Ocupada en sus asuntos se dio un tiempo para saludarle. Sin más opciones, Rei caminó lentamente hacia la acera de enfrente. Por cada paso dado su corazón latía el doble de rápido. Si bien, por dentro se incendiaba con sus dudas, por fuera se lo veía tranquilo y de paso seguro. La sola imagen de él al cruzar la calle me recordó con alegría la portada de un grupo de rock sesentero. Entonces se lo vio más entusiasmado y cuando creyó tener más seguridad la suave brisa cruzó en su contra y peinó los largos cabellos de ella. Inmediatamente se inmovilizó en media calle, mientras admiraba la belleza de ese cuadro creado al azar. Sus largos cabellos que cruzan al otro lado de su rostro le recordaron aquella película que vio en su niñez. En la cual la protagonista, que era una bailarina, danzó sobre el hielo y sus cabellos ondeaban con el viento. No había duda, era la misma imagen y él quedó conmovido por tal belleza. No faltó tiempo para que sus nervios le traicionaran y volvieran. Se sintió nuevamente mal y dudo su siguiente paso.
El lugar estaba deshabitado, solo quedaron unos cuantos transeúntes a la espera de su siguiente transporte. No era tarde pero pocos se quedaron después de terminada la conferencia. No era un lugar desagradable, era confortable pero algo repetitivo. La salida del edificio marcaba el fin de aquella exposición. Luego solo quedaría la placita de enfrente para sentarse, conversar y quizá tomar un café. Ella por su parte gozaba de las bellas exposiciones artísticas expuestas. Su favorita era la pintura de la ventana rota por el golpe una pelota. Quizá alguna travesura le habrá recordado. Rei se pasó semanas ideando aquel cuadro sin ningún resultado. Semanas con ideas tan complejas para que le llegase la inspiración del modo más simple posible. A través de una pelota que le reventó los cristales, producto del juego de unos niños. La imagen de la pelota dentro de la habitación, con su inhóspita huella en la ventana mientras ingresa la luz por el agujero le provoca conmoción. Se puso tan contento que salió en interiores a la calle y les invitó helados a los pequeños culpables.
Ahora, esta ahí parado en media calle, decide si dar el siguiente paso. Toma coraje para cruzar al otro lado y logra su objetivo. Habiéndose reunido con ella supuse que ya no sería necesario nada más. Y así divagó un montón de tonterías, producto de los nervios supongo, pero a ella le causa gracia. Es normal, se conocen desde la infancia. Es natural que cosas como esta sucedan a diario, la conoce desde hace tanto tiempo y justamente le tomó importancia cuando se enteró de que se marcharía. La verdad, nunca tuvo el coraje de decir lo que sentía por ella. Y aunque lo hizo muy obvio, jamás se lo dijo abiertamente. Ahora va empeñado en obtener una respuesta.
Ella por su parte, siempre fue amable y sencilla. Nunca supo exactamente lo que pensaba pero para él era muy divertido intentar descubrirlo. Creo que ella hacía lo mismo.
Tras divagar tonterías se quedó sin argumentos y prefirió no decir nada más. Hubo un total silencio por un rato, entonces entró en materia abiertamente y le declaró lo que desde ya hace tiempo sentía por ella. Finalmente se lo sacó del pecho. Ahora tocaba lo peor, esos segundos petrificantes que parecen una eternidad y te queman el alma. Sin embargo aquel día fue peor, luego de haber declarado sus sentimientos ella no dijo nada. Solo se le quedo mirando con sus enormes y profundos ojos, luego sonrió. Al mirarla fijamente a los ojos se adentró de un modo extraño hacia ella, como si supiese lo que siente y lo que piensa. De pronto conoció su respuesta con aquella sonrisa. No lo dudó, cerró los ojos y finalmente sintió paz con el pasar de la brisa fresca. Paz que duró solo unos segundos, pero que para él fueron como varias horas. Abrió los ojos y sintió como que despertó de un largo sueño. Posteriormente realizó lo que debía, según su respuesta obtenida. Se despidió con un beso y se marchó tranquilamente a casa.
Erick Saa C.

1 comentario:

  1. jaja viejo... nos toco la chica de los largos cabellos no?

    Jaja... todo pasa...



    Nabi

    ResponderEliminar